domingo, 12 de julio de 2009

Una para todas y todas en la suya

Resulta complicado, a veces, ponerse de acuerdo con otro. Y si los otros, son tres, peor aún. Yo, a veces, me siento más sola que Adán en el día de la madre. Intentar el gobierno de mi mente es, francamente desgastante. Y encima vivo en Argentina. Donde aún lo simple, es imposible. Y con todos los vicios de comportamiento que ello implica. Léase : falta de respeto constante, irritabilidad, viveza criolla, líderes corruptos, golpes de estado e inestabilidad general. Todo eso, dentro mío.

Escribí las anteriores entradas al blog, el sábado a la noche. Dejé que cada una se explayara a gusto… y no me animé luego a leer lo que me dictaron. Y mucho menos a corregirlas. Me da un poco de vergüenza (no puedo decir ajena, lamentablemente), a veces, escucharlas.

No puedo echarlas, ni pedirles que se callen. Es inútil, ya lo intenté. Viven en mi. Dicen que la verdadera felicidad radica en la aceptación de aquello que no podemos cambiar. En eso estoy. Así que este espacio, es de ellas. Y mío, cuando las encuentro entretenidas en otra cosa.

Escribir este blog, fue una decisión salomónica. Cada una podría decir lo que quisiera, sin críticas, sin censura y sin condiciones. Y quién soy yo? Perdón, no me presenté. Yo soy la sabia. Una conciencia unificada que reinará en un futuro, espero que no muy lejano.

Mi misión, es acompañar sin juzgar. Y ser la portavoz de este cuerpo. Ellas, necesitan expresarse, y yo también. Como en toda relación con otros, el secreto está en consensuar. Hace mucho tiempo, me di cuenta que si intentaba tomar el mando por la fuerza, solo lograba exacerbar más los delicados ánimos de cada una. Me sentía una líder natural… pero sin tropa y sin fans.

Intenté explicarle a la enojada, que lejos de solucionar las cosas, su conducta empeoraba la situación. Que su carácter molestaba a las personas y que luego de sus intervenciones, el problema, tomada dimensiones desconocidas. No hubo caso. Mis comentarios, como era de esperar, solo lograban que nuestro corazón se transformara en un volcán en erupción, y la sangre corriera furiosa como lava por las venas.

Con la ansiosa, tampoco me fue bien. Siempre está haciendo algo y pensando en después. Tiene los tiempos cambiados. Vive el presente en futuro imperfecto y el pasado en pretérito renegado. Oye una sola voz que le dice “tengo que, tengo que, tengo que, puedo todo y ya”. No hay dudas que tiene empuje, pero no sabe bien a dónde la lleva.

La divertida, es un caso particular… Resulta sumamente alegre estar a su lado. El tema es cuando se cruza con alguien que está pasando un momento complicado. Detesta los bajones y prueba por todos los medios levantar ánimos caídos como si fueran hojas de otoño. Obvio que no lo consigue. Traté de explicarle, que a veces, hay que ponerse en sintonía con el otro. Pero la única sintonía que escucha es FM 95.1.

Pero como soy sabia, o por lo menos, hacia allí me encamino, tuve que cambiar yo y aceptarlas. Dice un proverbio zen: “Es más fácil calzarse unas zapatillas que alfombrar toda la tierra”. Así que en eso estoy. Eso si, como soy muy literal en mis concepciones, tuve que ir a un Nike Woman y comprarme unas Nike Zoom Vomero+4, para todo terreno… del duro asfalto hasta senderos perdidos.

1 comentario:

Mauricio dijo...

Podríamos poner a dos personas en lados opuestos de una mesa con una taza en medio y preguntarles de que lado está la manija.
Una dirá con total convicción que del lado derecho, mientras la otra afirme que del izquierdo.
En principio y al tener la plena seguridad de que su punto de vista es el correcto insistirán en remarcarlo.
Esta situación puede llevar a que cada uno no se aparte de lo dicho y eso provoque una enemistad.
También puede suceder que una o las dos genere empatía y pueda llegar a ampliar su respuesta a algo así como "Está de mi lado izquierdo pero también entiendo que la veas de tu lado derecho" incorporando el punto de vista ajeno.
También puede suceder que una o las dos adopten el enfoque a simple vista contrario dejando de lado el suyo propio.
Son muchas y variadas posibilidades, casi tantas como personas existentes y todas y cada una de ellas totalmente aceptables.
Pero quién se puede arrogar el derecho de concluir que el lado correcto de la manija con respecto a la taza es el de afuera?