sábado, 27 de junio de 2009

Las Otras (II) La enojada

Protesta por todo y por todos. Puede apostar, que no hay queja en el mundo que ella ya no hubiera formulado alguna vez. Entiéndase, no es una víctima. Es reaccionaria.

Cualquier motivo la altera sobremanera. Desde un semáforo, hasta un vuelo equivocado de una paloma. Por eso detesta la canción de Serrat que habla de los plumíferos.

La provocan los mozos que no se acuerdan el plato del día, los call center que tardan más de 10 segundos en atender, los taxistas que van por la derecha a paso de hombre, los servicios públicos que no entienden la etimología de la palabra servicio, las demoras en general, los estructurados, las tradiciones, los supersticiosos, los que no cuestionan nada, los extremistas, los deprimidos, los quejosos (¿?), el común de la gente, los simples, los complicados, los vagos, las malas noticias, los diarios, los políticos a los que vota, los gobernantes corruptos… y sigue la lista, pero no quiero aburrirlos.

Su primer respuesta siempre es no. Después piensa. Y tal vez, si es hábil, logre hacerla cambiar de opinión. Y cuando eso sucede, se enoja también con ella por su primera opinión y la suma a la lista de sus enojos preferidos.

Siempre está dispuesta a dar la contra. Si todos van despacio, ella se apura. Si van a mil, ella prefiere tomarse su tiempo con hielo picado y un poco de limón. Si acuerda con ella en algo, desconfía. Si la contradice, también.

La irrita la gente que no sabe que hacer con su vida. Y la irrita también, no saber que hacer con la suya. La enoja el pasado por sus certezas inamovibles, el presente por efímero y el futuro por la incertidumbre.

Odia que le digan qué y cómo hacerlo, las mayorías y los juegos de internet. Los ceniceros sucios (fuma), la toalla mal colgada, el repasador mugriento, el olor del trapo de la cocina, los platos sin lavar, la ropa para planchar, las hojas en la vereda, los pozos de la calle, los congestionamientos de tránsito, las colas de los bancos, las colas lindas (ella no tiene), los parcos, las cagadas de perros en la vereda, los canes que ladran por cualquier cosa, los que tocan bocina y los ruidos en general. Los que comen en el cine con bolsas metálicas, las risas agudas, la gente que habla a los gritos, los que lo hacen despacio y su auto negro siempre sucio. También la música electrónica. El mate muy caliente y amargo, el café frío y el agua del termotanque tibia cuando se está duchando.

La indigna no encontrar lugar para estacionar, los mensajes de voz en el celular, que el teléfono que acaba de marcar de siempre ocupado, las cuentas a pagar, los impuestos y que suene el timbre cuando está en el baño.

La alteran las playas concurridas, el viento costero, y los lugares de moda. No le gustan las faltas de ortografía, los libros virtuales y los hipocondríacos.

La saca que se acabe el papel higiénico, los pelos en el piso, las sábanas frías en invierno y caldeadas en verano, el ruido del lavarropas, el sarro de la bañera y que pierda el inodoro. Los vecinos que arreglan cosas los sábados por la mañana, el camión de basura que pasa justo cuando ella había logrado conciliar el sueño, las frenadas de los bondis, las cunetas y los kioscos que no tienen alfajor Shot.

No le gusta el dulce de leche, la cerveza ni las tortas de cumpleaños. Ni que le insistan cuando ella no quiere. Quiere paz, pero ella es su peor impedimento para conseguirla. Igualmente pretende ser feliz. Como todos.

Frase preferida: “El gusto está hecho de mil disgustos” y “Lo que me molesta de los ignorantes no es su ignorancia en si, sino que sepan tantas cosas que no son así”.

Frase que detesta: “No importa que las mujeres nos fastidien, lo que no soportamos es que nos fastidie siempre la misma.”

Compatibilidades: Se enoja con la ansiosa, pero la comprende.

Enemigas íntimas: La copada.

Advertencias: No le hable por la mañana. Y si puede, no lo haga tampoco el resto del día.

Instrumento preferido: El cacerolazo.

Actividades afines: Brega por repetir el 21 de diciembre del 2001. Se sintió plenamente identificada y comprendida.

8 comentarios:

Mauricio dijo...

Veo una psicóloga restregándose las manos y haciendo cálculos para sus vacaciones...

Sol Murias dijo...

Ja ja ja. No, no soy psicóloga (dejé en 3 año... por falta de tiempo) pero si, estoy haciendo cálculos para mis vacaciones:)

Mauricio dijo...

No, m'hijita, me refería a TU analista!
Te va a facturar durante una laaaaarga temporada.
Serás carne de diván siempre que vos lo permitas.

Te interesa que hablemos?
Me siento en desventaja.

Sol Murias dijo...

En desventaja? En desventaja estoy yo, que ya me estás analizando sin conocerme!!! ja ja ja

Mauricio dijo...

Exactamente!
Cuando dije desventaja nunca mencioné hacia que lado se inclina la balanza. Te va bien adivinando?
Las conclusiones a las que llego son enteramente producto de mi exclusiva observación de lo que escribís. No son verdades ni dejan de serlo. Me gustaría darte la oportunidad de que me conozcas un poco como para desquitarte.

Noto que de esta manera no nos estamos comunicando bien. Por dudas, preguntas, vacilaciones o lo que guste mandar ya dispone usted de mi dirección de mail/méssenyer.

La pelota está en sus manos...

Leonardo Taquino dijo...

Caramba!!! No sabìa que eramos tan parecidos? Puedo abrir mi blog, cambiar de genero este texto y publicarlo?

Sol Murias dijo...

Claro, Taquino!!! También podemos crear un blog de Enojados Anónimos y aunar fuerzas y ceños en una causa común :)

Sol Murias dijo...

Mauricio:

Nunca supe que hacer con la pelota en mis manos... solo se romperlas :)